Técnicas de ablandamiento de la gran minería en Colombia

Las más grandes compañías mineras productoras de oro y carbón, nacionales y extranjeras, adelantan una intensa campaña de ablandamiento del Estado Colombiano para sacar adelante sus proyectos a como dé lugar, la cual incluye la generación de un ambiente de supuesto “colapso minero” y “hecatombe” mediante una táctica muy conocida: “o me dan gusto o me voy”.


En la última semana, las compañías, sus consultores especializados y gremios mineros sacaron la artillería para mostrar que Colombia ya no es un país competitivo debido a la excesiva carga fiscal; que los proyectos se están marchitando por la demora en autorizar la sustracción de áreas en las reservas forestales; que la inversión minera está buscando otros destinos dado que el Gobierno se está reservando zonas promisorias y que encima el Ministerio de Minas y Energía mantiene la moratoria para la expedición de nuevos títulos.

En el entretanto y a través de los medios prosiguen una intensa campaña mediática con avisos de página entera y entrevistas en las que repiten y repiten sus mensajes estratégicos; no falta también la manipulación de las conclusiones de estudios internacionales sobre países que privilegian la inversión en minería.

¿Qué está pasando? Un artículo muy interesante del Financial Times, reproducido con el título Oro en Primavera Árabe en el diario El Espectador (marzo 25 de 2012), señala que la especulación de este metal precioso en el mundo es tan grande que las empresas mineras, las que extraen el mineral, no están obteniendo lo que proporcionalmente les correspondería por el alza descomunal de los precios.

Adicionalmente, las acciones de las compañías mineras vienen a la baja como consecuencia de los conflictos suscitados en Libia, Malí, Egipto y Tanzania, tal como reseña el artículo mencionado. En consecuencia, las casas matrices recortan los presupuestos de inversión a sus filiales y les exigen resultados para mantener a flote sus acciones en las bolsas de valores del mundo.

Este es un hecho ya ampliamente conocido en los círculos empresariales y lo que sigue es obvio: presionar a los gobiernos para que levanten los obstáculos a la minería.

Por diversos medios, los gremios mineros han hecho saber su inconformidad por la demora en autorizar la sustracción de áreas de las reservas forestales y presionan a la autoridad ambiental, tanto al Ministerio del ramo como a las Corporaciones, para que se proceda de forma expedida y sin requisitos para los solicitantes.

También han sido públicos los reclamos, primero por la declaración de unas zonas de reserva especial por parte del MME, y ahora por el anuncio del Ministro Mauricio Cárdenas en el sentido de que solo serán adjudicadas a las compañías mineras a partir del 2013.

De otra parte, se adelanta una sutil estrategia orientada a desinformar a la opinión pública y a presionar al Congreso de la República para evitar en la nueva reforma tributaria la eliminación de las millonarias gabelas y beneficios de que gozan estas compañías y para que se aprueben de nuevo las que les han ido quitando.

La manipulación de las conclusiones

El diario La República publicó el viernes 23 de marzo de 2012, página 10, un artículo denominado “Colombia, el séptimo más rentable”, basado en un estudio elaborado por la compañía consultora Behre Dolbear Group INC, en el cual la periodista señala que Colombia mantuvo su calificación y séptimo lugar entre los países con mayores seguridades para las inversiones en minería. (Ver documento completo en www.colombiapuntomedio.com sección últimos documentos).

“Colombia obtiene una calificación regular en todos los aspectos pero en el que más sufre es en el régimen de impuestos”, añade el artículo; luego dice que ello es “es consecuente con el informe que publicó la consultora Ernst & Young, en el cual señala que la carga fiscal de las mineras locales en este país es más alta que las otras ocho de la región”. Concluye que “Ambos informes coinciden en que esto puede ser perjudicial para la inversión extranjera en este sector”.

El estudio de Behar Dolbear no dice en ninguna parte que el tax regime de Colombia sea perjudicial para la inversión extranjera, esa es una conclusión de la periodista; se observa además que no conoce el estudio de Ernst & Young, pues mientras éste hace un ejercicio teórico-especulativo de que lo que podría pasar con una inversión a futuro, Behre Dolbear evalúa los meses anteriores.

Y si bien es cierto que el tax regime colombiano recibió la calificación más baja (cuatro puntos), entre todos los demás aspectos del país evaluados, debió señalar que la media entre los 25 países de la muestra fue de 4,68 puntos y que por tanto no estamos tan lejos de Australia (cinco puntos), ni tan cerca de Bolivia (tres puntos), pero sí a la par con Chile (cuatro puntos).

De cualquier forma, el mensaje llega y le llega a los congresistas, a los encargados a partir de los próximos días de empezar a debatir lo que será nuestro nuevo Estatuto Tributario, ojala sin prebendas de beneficios para un sector que por especular no gana todo lo que quisiera, pero que gana más que suficiente como para pedir que, además de nuestros RNNR, les rebajemos los impuestos para quedar bien con sus casas matrices.

Cómo leer el informe de Ernst & Young

Resulta incomprensible que mientras la evidencia estadística oficial y las conclusiones de trabajos realizados por expertos con información oficial, conduzcan ambas a demostrar que las compañías mineras registran un bajo aporte al fisco nacional por múltiples razones tributarias y no tributarias, una organización tan respetable como Ernst & Young (E&Y) nos diga ahora que dichas firmas operan en Colombia para quedarse apenas con el 20% de lo que producen. Empiezo a leer el escueto documento y me asaltan varias preguntas:

1) E&Y señala que el estudio fue contratado por los tres principales gremios mineros del país, es decir, que el trabajo fue financiado por organizaciones interesadas. ¿Lo habrían publicado si las conclusiones no los hubiese favorecido? De entrada el estudio pierde objetividad y transparencia.

2) E&Y es una importante compañía internacional especializada en asesorías en servicios financieros, aseguramiento, transacciones, impuestos y servicios especializados ¿tiene entre sus clientes a algunas de las compañías mineras que hacen parte de los gremios contratantes? Si así fuera, se ha debido declarar impedida.

3) Si el estudio fue hecho con todo el rigor e incluso fue validado por el Departamento de Derecho Fiscal de la Universidad Externado de Colombia ¿por qué no lo hacen público? Las conclusiones dependen mucho de los supuestos. Interesante conocerlos ahora que a las “trece hermanas” les dio un arranque de transparencia en su Acuerdo de Autoregulación.

Agrega que el objetivo del estudio es hacer una comparación internacional (ocho países), de una nueva inversión minera a partir de las cargas fiscales existentes en el 2011, bajo el régimen de contratación estándar de la autoridad minera. ¿Por qué no la hicieron con las cargas fiscales del 2010 cuando los colombianos les financiamos el 30% por la compra de activos fijos reales y les subsidiábamos los combustibles en zonas de frontera?

Dice que “el estudio tuvo como primer objetivo llenar un vacío de información sobre la carga fiscal en el sector minero colombiano”. Muchas gracias por llenar ese vacío, pero han debido aclarar que el propósito era llenar un vacío con información interesada, que representa el interés de unos particulares y que es apenas un punto de vista más en un país donde lo más importante es la opinión del Estado en representación de los colombianos, es decir, de los dueños del recurso con que se lucran las “trece hermanas”.

Luego enumera una a una las cargas fiscales que atribulan el retorno de las compañías. ¿Acaso pensaban que en Colombia no se pagaban impuestos? ¿De veras creen que el Estado debe perfilar su estatuto tributario a la medida de la apetencia rentística de las grandes compañías mineras?

Concluye que el principal “hallazgo” fue haber encontrado que en un ejercicio teórico-especulativo la carga fiscal de un proyecto minero sería en Colombia mayor al promedio de los países con los cuales se hizo la comparación. “Por tanto, Colombia podría ser menos competitiva en materia fiscal que el resto de los países que se tuvieron en cuenta en el estudio”, concluye.

Si en Colombia, por cada cien dólares que producen, deben entregarle al Gobierno Nacional 80,60 dólares y en Perú sólo 48,80 dólares ¿qué hacen en Colombia? Váyanse antes que al Presidente de una de las Juntas Directivas de las “Trece Hermanas”, le dé por leer el “hallazgo de E&Y” y despida al presidente de la firma en Colombia y desafilie a su empresa de los gremios mineros.

Yo no sé si el Gobierno Nacional haya caído en cuenta de las implicaciones de este “hallazgo” financiado por las grandes empresas mineras: En Colombia no hay opción, Perú nos espera con los brazos abiertos.

Pero además las cifras son francamente escandalosas y por eso deberían aclarar en detalle cuales son los ítems de la carga fiscal. En un informe que publicó El Cerrejón en el 2008 metieron en esta carga los parafiscales, sueldos a empleados y trabajadores nacionales, aportes al ICBF, en fin…

Pero lo más molesto de este documento es el momento y la oportunidad. Ya E&Y había hecho un anticipo de las conclusiones en Cartagena antes y durante el Congreso de la Minería a Gran Escala, y ahora vuelven a los medios, justo cuando comienza el debate en el Congreso por la reforma del Estatuto Tributario.

La autoridad minera debería llegar a estas etapas del debate con sus propias cifras del negocio minero, para no tener que apoyarse en los ejercicios teórico-especulativos de los contratistas de las mineras. Cómo le hace de falta al sector minero una empresa como lo es Ecopetrol para hidrocarburos; así tendría un ente que ejecute la política pública del sector y conocería las cifras de la actividad de primera mano, sin los “estudios” de los que solo conocemos las conclusiones.

Las declaraciones de las autoridades responsables se orientan a que se va a eliminar el rosario de deducciones, exenciones y descuentos tributarios que benefician a la industria extractiva, que bastante le han costado al fisco nacional, y la gran minería responde como siempre han respondido: Amenazando que se van o que van a dejar de hacer nuevas inversiones en el país. Ojalá esta vez cumplan.

Alvaro Pardo / Director Colombia Punto Medio
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