La Reforma Tributaria no puede ser una Víctima de las Malas Relaciones del Gobierno y el Congreso

Las consecuencias fiscales por el aplazamiento de la Reforma Tributaria podrían ser peores que las causadas por la sepultada Reforma a la Justicia. No obstante y sin mayor análisis, se escuchan ya voces según las cuales, la presentación al Congreso de la República de la Reforma Tributaria en el segundo semestre sería inoportuna y las posibilidades de éxito serían muy bajas.


“No cabe duda de que la estrepitosa caída de la reforma a la justicia le traerá graves secuelas al Gobierno Nacional en materia de proyectos de ley de origen gubernamental que serán presentados desde el próximo 20 de julio”, anuncia el editorial de La República del pasado 26 de junio.

Agrega el editorial que después del bochornoso suceso de la justicia que enrareció gravemente las relaciones entre el Gobierno y el Congreso, es un momento poco propicio para presentar un proyecto de reforma tributaria que, de acuerdo con los borradores conocidos, ya goza de un ambiente huraño.

También el ex Ministro de Hacienda, Óscar Iván Zuluga, el hombre que colmó de beneficios tributarios a las grandes compañías de minas e hidrocarburos en el pasado gobierno, salió a defender la tesis de que la reforma tributaria es inoportuna dada la crisis europea y la tormenta política que provocó la reforma a la justicia.

No faltarán los que salgan ahora a decir que dada la caída de las cotizaciones de los principales commodities en el mundo, el país debe mantener las prebendas tributarias so pena de que las compañías se vayan y nos dejen nuestros RNNR sin explotar. Flaco servicio al país le hacen estos comentarios que ignoran la urgencia de corregir las graves distorsiones que generan dichos privilegios.

Es cierto que los borradores conocidos de la reforma tributaria desinflan las expectativas de un cambio radical del estatuto y que en el aire fueron quedando las posibilidades de lograr una mejor estructura impositiva, en un marco de equidad e introduciendo principios elementales de la tributación: el que más tiene, más paga.

Diferentes voces se alzaron para solicitar una simplificación del esquema vigente, la incorporación de parámetros internacionales, la reducción o eliminación de las deducciones y rentas exentas del impuesto de renta, entre ellas, la deducción de las regalías mineras del impuesto de renta, y en general, la búsqueda de un sistema tributario que contribuya a la equidad social.

Ampliar la base tributaria y combatir de frente la elusión y evasión de los impuestos es fundamental para que el país logre las metas establecidas en la regla fiscal. Elevar el recaudo, no de forma coyuntural como pasa actualmente, sino de manera estructural, es clave para corregir el enorme déficit fiscal que heredamos del ex presidente Uribe y para lograr las metas macroeconómicas del actual gobierno.

Es por tanto irresponsable sugerir que dado el enrarecido ambiente con el Congreso, el Gobierno debe abstenerse de presentar esta iniciativa, y el Congreso no puede escudarse en sus malas relaciones con el ejecutivo para dejar de estudiar, debatir y aprobar un proyecto de interés nacional.

En ambos casos, una reforma tributaria a fondo es una necesidad vital y está en el orden del día de una Sociedad que reclama menos privilegios para los que más tienen y más recursos para que el Estado pueda cumplir con las obligaciones sociales que la Carta Política le impone.

Lo acaecido con la reforma a la justicia nos enseña que, con respecto a las actuaciones del Gobierno y el Congreso, debemos permanecer pendientes las 24 horas del día. Ya lo dijo en alguna oportunidad del Ministro de Hacienda, Juan Carlos Echeverry: Ojo con los lobbystas. En la reforma tributaria hay demasiados intereses de por medio y algunos gremios de la industria extractiva y sus empresas buscarán que a la medianoche se cuelen sus micos en las comisiones de conciliación.

Por: Alvaro Pardo / Director Colombia Punto Medio
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